Edith Litwin[1],
define como rasgo distintivo de la educación a distancia a la mediatización de las relaciones entre docentes y alumnos, en
donde se reemplaza la asistencia a clase
por una nueva propuesta en donde docente y alumnos no comparten espacio
y tiempo. Así, podemos decir que la educación a distancia se configura como una
forma alternativa a la enseñanza presencial cambiando el modo de
administrar dos variables: espacio
y tiempo. A su vez, Tiffin,
J. y Rajasingham, L.[2]
describen las fórmulas alternativas de educación a distancia que se fueron
configurando según la combinación de las variables espacio y tiempo a o largo
de la historia.
Una
primera alternativa es la enseñanza a distancia
clásica que circulaba por correspondencia a la que se la puede definir como
no presencial. Ésta no requiere coincidencia en el espacio y el tiempo entre
alumno y profesor. El estudiante queda liberado de cualquier tipo de
presencialidad. Se dio a fines del siglo XIX y fue posibilitada por la disminución
del precio del papel y la creación del correo como servicio público. Es una
visión tradicional de enseñanza que trata de transmitir contenidos desde la
mente del profesor a la mente del alumno.
La
segunda posibilidad refiere a los programas de enseñanza de radiodifusión y la llamada televisión educativa. Esta no requiere coincidencia
en el espacio pero sí en el tiempo porque los estudiantes deben seguir un ritmo
pautado que está marcado por los horarios de emisiones. El curso marca un
ritmo. Esta fórmula tuvo éxito en la alfabetización de adultos en la modalidad
de radiodifusión en las décadas de los cincuenta y sesenta.
La
tercera fórmula es la que llaman centros
de autoaprendizaje en donde no es necesaria la coincidencia en el tiempo y
por lo tanto tampoco en el ritmo, cada estudiante marca su ritmo de estudio. En
este caso sí es necesaria una coincidencia en el espacio, ya que los alumnos
deben acceder a materiales depositados en un centro a tal efecto. Se trata de
materiales específicos diseñados para la propuesta que responden a una
minuciosa planificación de contenidos a estudiar. Esta fórmula ha tenido éxito
en formación profesional y adulta.
Las
nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, audiovisual,
informática, telemática y multimedia son una cuarta fórmula, que potencia las
tres ya descriptas, y da identidad al curso en cuestión montado en un intercampus. Los autores citados definen esta fórmula como
tele enseñanza, porque permite la interacción a través de las tecnologías.
Internet como medio para la educación a distancia puede beneficiar en dos
grandes ventajas con respecto a los medios tradicionales: como medio de
comunicación y como depósito de recursos para el aprendizaje, por lo tanto no
requiere coincidencia en espacio y tiempo.
Por
lo dicho, sabemos que en las propuestas de educación a distancia el material
escrito ha sido la principal herramienta con que cuenta el docente para
elaborar una propuesta. Ángeles Soletic[3],
señala al lenguaje proposicional como el
privilegiado en el proceso de escolarización para la enseñanza, así el lenguaje
escrito se conforma como la fuente legitima de conocimiento. A los fines de
nuestro interés se rescata que la inclusión de nuevos medios como Internet no
significa la pérdida de la hegemonía de los materiales escritos, al contrario,
los avances tecnológicos lo que permiten es que la información textual que
tradicionalmente de proveía por materiales impresos, ahora, se pueda circular
vía Internet en soporte digital a más bajo costo.
Ahora
bien, siguiendo el pensamiento de esta autora, los procesos de enseñanza en los
programas de educación a distancia obligan a pensar en la característica
principal del campo -la imposibilidad de establecer una relación directa
docente/alumno-, lo que quiere decir que quien escribe el texto no puede conocer
las respuestas del lector en el momento de la lectura, ni advertir dudas,
preguntas o formación previa. El texto cumple una función “más que” muy
importante: establecer la relación con los alumnos, despertar interés, generar
preguntas, anticipar problemas y soluciones. Citamos que en las propuestas
clásicas de la modalidad se ha denominado educación
dialogada a la búsqueda de una
comunicación fluida entre docente y alumno a través del lenguaje
escrito.
Como
se viene diciendo los textos escritos son el principal punto de apoyo en las
propuestas de educación a distancia, hoy en día los materiales virtuales
mantienen esta hegemonía del texto escrito, pero, las nuevas tecnologías de la
información, Internet y los accesos a campus virtuales, le dieron al texto
escrito, las particulares formas del soporte digital e informatizado.
Un
cambio importante al pasar de los textos impresos a los digitales usados en la
era de la “cuarta fórmula” es que la linealidad que había permitido desarrollar
estrategias discursivas, expositivas que permitían ordenar secuencias, graduar
dificultades, establecer conclusiones, ha sido reemplazada por la navegación[4] o la hipertextualidad.
En esta materia Burbules N. y Callister T.[5]
presentan categorías de análisis que nos permiten situarnos en el uso de las
nuevas tecnologías en educación, la confección y uso del hipertexto. Los autores
definen hipertexto como un modo de hacer asociaciones laterales además de
lineales, de conectar ideas y textos mediante enlaces y yuxtaposiciones, no
obedeciendo necesariamente a una secuencia lógica. Quienes elaboran materiales
virtuales pueden usar este recurso tecnológico llamado editor de hipertexto en
su confección.
El
término hipertexto refiere a una forma de organizar la información que no
solo se da en entornos virtuales. Implica un conjunto de unidades de
información que se encuentran relacionadas mediante vínculos, los cuales son
activados por el lector en el proceso de lectura. En el hipertexto la
información son nodos de líneas múltiples que se van entrecruzando, y no meros
hechos aislados. La importancia de los sistemas hipertextuales informáticos
reside en la cantidad de asociaciones,
facilidad y velocidad con que se concretan. El hipertexto describe una
especie de entorno de la información en el que el material textual y las ideas
se entrelazan de maneras múltiples, esta forma de concatenar influye en la
información que sistematiza. El hipertexto establece conexiones figuradas[6]
en donde forma y contenido se vuelven interdependientes. El hipertexto incorpora la posibilidad de
imponer modelos organizadores por parte del usuario a la información
suministrada por lo tanto pone en tela de juicio si se trata sólo de “acceder
al conocimiento” o “generarlo”.
Para profundizar en esta idea tomamos a Emilio Sánchez Miguel[7],
quien nos explica en que consiste “no
comprender” y “comprender” un
texto. Según este autor, en la lectura convergen dos tipos de procesos o
actividades cognitivas, uno es aprender a leer propiamente dicho, es decir,
identificar las palabras escritas y el otro, interpretar el texto, es decir,
aprender leyendo.
Comprender un texto debe entenderse en dos dimensiones. La primera
dimensión requiere penetrar en el significado del texto, esto es lograr una
representación textual que supone tres niveles, micro estructura, macro
estructura y súper estructura.
El nivel de la micro estructura supone identificar ideas
elementales del texto, establecer una progresión temática entre dichas ideas,
relacionar unas con otras en términos causales, motivacionales o descriptivos.
La micro estructura implica desentrañar las ideas o proposiciones y conectar
las ideas entre sí. La conexión de ideas se denomina progresión temática.
En el nivel de la macro estructura, se establecen diferenciación y
jerarquías entre las ideas o proposiciones. La naturaleza jerárquica de las
ideas alude a las ideas que expresan el significado global del texto.
El nivel de la súper estructura se refiere a la sugerencia que de
un modo concreto los textos hacen para interrelacionar las ideas que exponen.
Esta interrelación sugerida puede tomar distintas formas, a saber, una
descripción que caracterice el fenómeno; una organización causal que entrame
causas y consecuencias; una organización comparativa que contraponga dos o más
fenómenos; una organización que relacione una idea con algún rasgo
indeterminado y conforme un colección de ideas; una organización que se
presente como problema y su solución.
Al mismo tiempo que se penetra en el significado del texto, se da
la segunda dimensión. Comprender también es construir un modelo sobre el mundo
o situación que el modelo describe. En este caso los conocimientos que poseemos
y que constituyen nuestra visión de la realidad son determinantes para
construir esta representación del mundo.
En función de lo expuesto se pueden resumir tres dimensiones de
problemas en sujetos de pobre comprensión, una son las dificultades para
penetrar en el significado del texto, segundo dificultades para apelar a los
conocimientos previos de forma flexible y oportuna, y tercero dificultades para
autorregular el proceso de comprensión. Un programa es completo cuando incide tanto en
estrategias para operar con la información del texto, como con estrategias para
apelar a los conocimientos previos, y con estrategias para autorregular el
curso del proceso de comprensión.
Para analizar la actividad tutorial se rescata el trabajo de Neil Mercer[8],
donde describe lo que él denomina las
estrategias de guía, si bien la descripción que hace el autor refiere a conversaciones, es posible, rescatar
de ellas la naturaleza del lenguaje como forma social de pensamiento para
pensar la tarea de un tutor virtual.
Una de las técnicas consiste en obtener conocimiento relevante de
los estudiantes, detectar qué es lo que los estudiantes ya saben y ya
comprenden para que el conocimiento sea completado por los estudiantes y por el
profesor: para esto los docentes hacen preguntas de las que ya saben las
respuestas. Otra técnica es emplear lo que dicen los estudiantes como base de
lo que dirán a continuación, por ejemplo, cuando el profesor toma la
manifestación de un alumno y la extiende a toda la clase. Al ser los foros
texto escrito se obtiene material empírico para dar cuenta de este tipo de
intervención. Otra posibilidad táctica es describir las experiencias de la clase –en
este caso del curso o de la aplicación a una clase de lo que se aprendía en el
curso- que comparten los estudiantes de manera que la significación educativa
de esas experiencias sea revelada y adquiera importancia para el conjunto.
Para el autor estas técnicas se pueden entender y evaluar sólo en
su contexto, son experiencias situadas.
Tener presente que no se pueden hacer interpretaciones libres de las funciones
profesor y alumno –o tutor y alumno- porque en la enseñanza se comparten
tradiciones culturales y tiene lugar en escenarios sociales e instituciones
particulares.
[1] LITWIN, Edith
(2003) La educación a distancia.
Temas para el debate en una nueva agenda educativa, Buenos Aires,
Amorrortu.
[2] TIFFIN, J.;
RAJASINGHAM, L. (1997). En busca de la clase virtual. La educación en la
sociedad de la información. Barcelona. Paidós.
[3] SOLETIC A. “La
producción de los materiales escritos en las propuestas de educación a
distancia” en LITWIN, Edith (2003) La
educación a distancia. Temas para el debate en una nueva agenda educativa,
Buenos Aires, Amorrortu.
[4] TIFFIN, J.;
RAJASINGHAM, L. (1997).En busca de la clase virtual. La educación en la
sociedad de la información. Barcelona. Paidós.
Pag. 251
[5] BURBULES N. y
CALLISTER T (2001) Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de
la información. Barcelona: Granica.
[6] Por
ejemplo: “La política es como los embutidos: nadie quiere saber demasiado
acerca de su preparación”, modificando el modo en que se ve y se comprende cada
uno de los elementos (probablemente cause una peor impresión de los embutidos).
BURBULES N. y CALLISTER Pág. 79
[7] SANCHEZ MIGUEL, E. (1995) Los textos expositivos. Estrategias para mejorar su comprensión.
Aula XXI. Santillana. Argentina.
[8] MERCER, N (1997) La construcción guiada del conocimiento. Barcelona. Paidós.
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